La animadora habla con La Tercera de los próximos tres proyectos que tiene en Canal 13, su nueva casa televisiva: dos programas para Viña y se hará cargo del late Sigamos de largo.

Minutos después de dejar el estudio de BienvenidosFrancisca García-Huidobro comenta que la de esta mañana, fue solo una visita al matinal, porque “me carga este horario. Yo me acuesto tarde, y soy un ser noctámbulo. Vine porque tengo que empezar a conocer a mis compañeros de canal y porque me invitaron”.

Es la más reciente contratación de la señal de Luksic, donde se desempeñará como conductora de la Gala del Festival de Viña del Mar junto a Ignacio Gutiérrez; del programa satélite Échale la culpa a Viña, con Cristián Sánchez; y del renovado late Sigamos de largo, del que será la animadora central.

¿Qué la llevó a irse de Chilevisión?

Fueron muchas cosas. Uno no se ve de un lugar, después de 15 años, solo por una tincada. Fue una serie de cosas que se juntaron, pero hoy puedo decir que yo tenía la certeza de que me iba a venir a Canal 13. En 2017, yo ya me había juntado con gente de Canal 13 para venirme, y no me quise venir, no me atreví. Este año, en cambio, cuando me junté con la gente del 13, terminé esa reunión y llamé a mi hermana, que es mi abogado, y le dije que me iba de Chilevisión. Al tiro pensamos en las cláusulas, pero independiente de eso, yo quería venirme, lo sentía. Tuve un par de reuniones con Chilevisión para intentar retenerme, pero ellos fueron muy decentes, porque yo les decía que me quería ir. Podían obligarme a quedarme, pero me dejaron ir, y no solo con muy buena voluntad, también con una gran despedida.

¿Cómo fue esa despedida?

Yo nunca había visto una despedida así en la televisión chilena. La despedida que me hicieron Chilevisión y Primer plano, yo no la podía creer. Toda la parafernalia, con alfombra roja incluida, era increíble, y solo me preguntaba ‘¿estos tipos saben que me fui a Canal 13 o creen que me estoy retirando de la televisión?’.

¿Por qué se fue a Canal 13?

Porque siento que ya hice lo que tenía que hacer allá. Fueron quince años. Llegué muy chica, haciendo seis minutos de teatro en el SQP, y terminé haciendo Primer plano, Maldita moda, Talento chileno, Fiebre de baile, Fiebre de Viña, Quiero un cambio, Teatro en CHV. Suficiente.

¿Tuvo algo que ver el receso que CHV le dio a Primer plano?

No, porque por mucho tiempo existió esa duda de si Primer plano paraba o no. La historia de nuestra vida era que se nos acercaran a decirnos que íbamos a parar en enero, y luego se nos acercaban de nuevo para pedirnos que devolviéramos pasajes, porque no parábamos.

¿Y qué diferencia hubo entre 2017 y 2018?

La de este año incluía Viña. Y la certeza que ellos tienen sobre que yo debía estar en el 13, me convenció. Entonces, acá estoy, y haré la Gala con mi amigo Nacho (Gutiérrez) y el programa satélite, Échale la culpa a Viña, con Cristián Sánchez.

¿O sea que fue el Festival de Viña el que la terminó de convencer?

No. A mí me dijeron que hiciera un late, y ahí pregunté al tiro dónde firmo. Viña es maravilloso, pero dura 10 días, en cambio el late, es algo que quería hacer hace mucho tiempo. Así que en marzo parto con ese proyecto.

¿Qué puede adelantar de ese late?

No puedo confirmar nada todavía. Pero si cuento que habrá más gente conmigo, aunque no en la conducción. Yo soy la conductora, y los otros serán panelistas, porque a mí me gusta tener a varias personas y hablar de distintas cosas. Por eso, habrá panelistas fijos y otros que se puedan mover. No quiero que estemos los mismos cuatro pelotudos hablando siempre. Qué fome.

¿Qué es lo atractivo de un late?

Es un programa de conversación, de contingencia, y que tiene ese vértigo de franjeado. Me tinca mucho esa ilusión.

Hace mucho tiempo que usted no está en un franjeado. ¿Extraña el día a día?

Sí, creo que desde que me fui en 2006 de SQP. Creo que ya estaba bien podrida de ir solo los viernes al canal. El año pasado solo iba los viernes, porque ya no tenía Maldita moda. Hacíamos pauta los martes y eso era todo. Por eso me leí como 25 libros, estoy al borde del cáncer a la piel, de tanto sol que he tomado. Yo ya quería moverme.

¿Para hacer el late quiere alejarse del sello de la farándula?

Para nada. Decidí que mi nuevo mantra es ‘yo soy la farándula’. Donde yo vaya, irá la farándula conmigo. No tengo por qué usarla todos los días, pero está conmigo.

¿Le gusta cargar con la denominación que se le dio de la Dama de hierro?

Soy la Dama de hierro. A mí no me importa tanto la imagen que la gente tenga de mí. Yo no me considero una persona parca. Al contrario, creo que soy muy relajada, chica, flaca, me gusta el chiste, me gusta el garabato y soy buena para la champaña. Soy la Dama de hierro cuando tengo que serlo. Y, siendo bien honesta, es un personaje que yo tuve que construir para llegar hasta acá. Uno no llega donde llegué yo, pisando huevos. Uno llega hasta acá pateando las puertas.

¿Extrañará a su pareja televisiva, Julio César Rodríguez?

A Julio lo seguiré viendo, tenemos un hijo en común. Lo echaré de menos en la pega, pero espero encontrar acá compañeros buenos también. Si la pregunta es cuál es el que lidera mi lista, el top one de compañeros, Julio César es el mejor.

¿Y cómo es llegar a un equipo nuevo después de 15 años trabajando en otro lugar?

Acá todos me recibieron muy bien, con muchas flores y con muchas galletas. Pero no sé. Aún no nos conocemos. Ellos son muchos, y yo soy una, por lo que es muy probable que yo me tenga que adaptar a la forma que tienen ellos de trabajar. No sé si me resultará, pero es como debe ser.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *